Un tango de vez en cuando no viene mal. Y que mejor que un tango en lunfardo.
Según la wikipedia "Lunfardo" es:
"El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, y su conurbano,1 2 y de allí extendida en no muchos años a otras ciudades cercanas, como Rosario (en la provincia de Santa Fe) y Montevideo (en Uruguay), ciudades esas que vivían una situación sociocultural muy similar, debido en gran medida a la enorme inmigración -desde casi toda Europa, pero principalmente italiana y española- hacia esa zona, ocurrida a fines del siglo XIX y principios del XX. En 1878 un artículo del diario La Prensa titulado El dialecto de los ladrones señalaba que en Buenos Aires había un nuevo modo de hablar, y se enumeraban veintinueve palabras entre las cuales estaba precisamente lunfardo como sinónimo de ladrón."
En este tango del año 1926 con la letra de Alfredo Marino y la música del bandoneonista Ernesto de la Cruz habla justamente de pungas y ambientes fuleros, y ahora que escribo esto me doy cuenta que el lunfardo está en nuestro lenguaje quizás mucho más de lo que somos conscientes.
Que disfruten!

Versión: Carlos Gardel (Uruguay)


Versión: Edmundo Rivero (Argentina)

Versión: Julio Sosa (Uruguay)

Versión: La Chicana - Disco: Un giro extraño (2000)

Letra:

Como con bronca y junando
de rabo de ojo a un costado,
sus pasos ha encamindo
derecho pa’l arrabal.

Lo lleva el presentimiento
de que en aquel potrerito
no existe ya el bulincito
que fue su unico ideal.

Recordaba aquellas horas de garufa
cuando minga de laburo se pasaba,
meta punga al codillo escolaseaba
y en los burros se ligaba un metejon.

Cuando no era tan junao por los tiras
la lanceaba sin tener el manyamiento,
una mina le solfeaba todo el vento
y jugo con su pasion.

Era un mosaico diquero
que yugaba de quemera,
hija de una curandera,
mechera de profesion.

Pero vivia engrupida
de un cafiolo vidalita
y le pasaba la guita
que le chacaba al maton.

Frente a frente dando muestra de coraje
los dos guapos se trenzaron en el bajo,
y el Ciruja, que era listo para el tajo,
al cafiolo le cobro caro su amor.

Hoy ya libre ‘e la gayola y sin la mina
campaneando un cacho ‘e sol en la vereda,
piensa un rato en el amor de la quemera
y solloza en su dolor.