Archives for septiembre 2016

Amapola

Amigos, el blog ya no es lo que era antes. El sitio Goear donde están alojados los audios que aquí compartimos parece que se fue para nunca más volver. Lo que nos dejó sin música para escuchar y apenas podemos ver las canciones que tienen su versión en video y en casi todos los casos siempre están acompañados por la letra de la canción, que a veces es lo que vienen buscando los visitantes casuales.
Hoy refloto esta canción de Juan Luis Guerra, de la cual el dúo Argentino Juan Quintero y Luna Monti hacen una sentida versión.
Que disfruten!

Versión: Juan Luis Guerra (República Dominicana)


Versión: Juan Quintero y Luna Monti (Argentina)


Letra:

Abre las hojas del viento mi vida 
ponle una montura al rió 
cabalga y si te da frío te arropas 
con la piel de las estrellas 
de almohada la luna llena mi vida 
y de sueño el amor mió

y una amapola me lo dijo ayer 
que te voy a ver 
que te voy a ver 
y un arcoiris me pinto la piel 
para amanecer contigo.

Cierra la noche y el día mi vida 
para que todo sea nuestro 
y una gran fuga de besos 
se pose sobre tu boca 
y que el trinar de las rosas mi vida 
te digan cuanto te quiero 

y una amapola me lo dijo ayer 
que te voy a ver 
que te voy a ver 
y un arcoiris me pinto la piel 
para amanecer contigo 

y una amapola me lo dijo ayer 
que te voy a ver 
que te voy a ver 
y un arcoiris me pinto la piel 
para amanecer contigo….

Casamiento de negros

Autora: Violeta Parra (Chile)

Versión: Violeta Parra


Versión: León Gieco, Milton Nascimento y Mercedes Sosa (en vivo año 1984)

Versión: Liliana Herrero (Argentina)

Versión: León Gieco (Argentina)



Versión: Carlos "Negro" Aguirre (Argentina) - Disco: Orillania (2011)



Letra:

Se ha formado un casamiento 
todo cubierto de negro, 
negros novios y padrinos 
negros cuñados y suegros, 
y el cura que los casó 
era de los mismos negros. 

Cuando empezaron la fiesta 
pusieron un mantel negro 
luego llegaron al postre 
se sirvieron higos secos 
y se fueron a acostar 
debajo de un cielo negro. 

Y allí están las dos cabezas 
de la negra con el negro, 
amanecieron con frío 
tuvieron que prender fuego, 
carbón trajo la negrita 
carbón que también es negro. 

Algo le duele a la negra 
vino el médico del pueblo 
recetó emplasto de barro 
pero del barro más negro 
que le dieron a la negra 
zumo de maqui de cerro. 

Ya se murió la negrita 
que pena p´al pobre negro, 
la echó dentro de un cajón 
cajón pintado de negro, 
no prendieron ni una vela 
ay, qué velorio más negro.

Oración del remanso

Hermoso tema de Jorge Fandermole con ritmo de Chamamé, que describe la vida del pescador de río. En este caso, del habitante de Remanso Valerio, a orillas del Paraná, en la Provincia de Santa Fé.

Versión: Jorge Fandermole (Argentina)




Versión: Liliana Herrero (Argentina)




Versión: Jairo (Argentina)




Versión: Adrián Abonizio - Sergio Sainz (Argentina)


Versión: Gustavo Ecclesia (Argentina)





Versión: Belén Ilé y Juan Quintero (Argentina)



Versión: Teresa Parodi (Argentina)

Letra:

Soy de la orilla brava del agua turbia y la correntada 
que baja hermosa por su barrosa profundidad; 
soy un paisano serio, soy gente del remanso Valerio 
que es donde el cielo remonta el vuelo en el Paraná. 

Tengo el color del río y su misma voz en mi canto sigo, 
el agua mansa y su suave danza en el corazón; 
pero a veces oscura va turbulenta en la ciega hondura 
y se hace brillo en este cuchillo de pescador. 

Cristo de las redes, no nos abandones 
y en los espineles déjanos tus dones. 

No pienses que nos perdiste, es que la pobreza nos pone tristes, 
la sangre tensa y uno no piensa más que en morir; 
agua del río viejo llevate pronto este canto lejos 
que está aclarando y vamos pescando para vivir. 

Llevo mi sombra alerta sobre la escama del agua abierta 
y en el reposo vertiginoso del espinel 
sueño que alzo la proa y subo a la luna en la canoa 
y allí descanso hecha un remanso mi propia piel. 

Calma de mis dolores, ay, Cristo de los pescadores, 
dile a mi amada que está apenada esperándome 
que ando pensando en ella mientras voy vadeando las estrellas, 
que el río está bravo y estoy cansado para volver. 

Cristo de las redes, no nos abandones 
y en los espineles déjanos tus dones.