Canción cuya letra pertenece al historiador y poeta Félix Luna, y su música al pianista y compositor santafesino Ariel Ramírez.
Los qom o tobas (este último del gentilicio peyorativo guaraní, tová: ‘rostro, frente’) son una etnia del grupo pámpido que habita en el Chaco Central. Hacia el siglo XVI comenzaron a habitar gran parte del norte argentino por las actuales provincias de Salta, Chaco, Santiago del Estero,Formosa y en la provincia de Gran Chaco en el sudeste del actualmente boliviano departamento de Tarija. Contemporáneamente muchos, perseguidos por la miseria en sus zonas rurales ancestrales se encuentran en las "afueras" de las ciudades, por ejemplo Orán, Salta, Tartagal, Resistencia, Charata, Formosa, Rosario etc.
La canción tuvo como versión más popular la de la cantante argentina Mercedes Sosa.

El dúo Tonolec interpreta canciones en lengua originaria toba fusionándolas con ritmos electrónicos.
En estos días se presenta el dúo Tonolec en Montevideo y aprovecho para escuchar su música. Además comparto el video de una muy jóven Mercedes Sosa.
Que lo disfruten!

Versión: Mercedes Sosa (Argentina)



Versión: Tonolec (Argentina)



Letra:

Indio Toba, 
sombra errante de la selva, 
pobre toba reducido, 
dueño antiguo de las flechas. 

Indio toba, 
ya se han ido tus caciques, 
tus hermanos chiriguanos, 
abipones, mocobíes... 

Sombra de koktá y nohuete, 
viejos brujos de los montes 
no abandonen a sus hijos, 
gente buena, gente pobre... 

Indio toba, 
el guazuncho y las corzuelas, 
la nobleza del quebracho, 
todo es tuyo y las estrellas. 

Indio toba ya viniendo de la Cangayé, 
Quitillipi, Aviaterai, Coguazú, Charadai, 
Gunicurú, Taponagá, Pirané, Samubú, 
Natará, Guacará, Pinaltá, 
Natará, Guacará, Pinaltá... 

Indio toba no llorando aquel tiempo feliz, 
Pilcomayo y Bermejo llorando por mí; 
campamento de mi raza la América es, 
de mi raza de yaguareté es la América, es... 

Toba, dueño como antes del bagre y la miel, 
cazador de las charatas, la onza, el tatú 
Toba, rey de yararás, guazapú y aguarás. 

El Gualamba ya es mío otra vez.