lunes, marzo 14, 2016

Hombre preso que mira a su hijo

Letra: Mario Benedetti (Uruguay)
Música: Pablo Milanés (Cuba)

Hoy 14 de Marzo aquí en Uruguay se conmemora el "Día del Liberado".
Copio un texto que encontré en la web:
"El 14 de marzo de 1985 eran puestos en libertad los últimos presos políticos de la dictadura uruguaya. El 1º de marzo asumía la presidencia de la República el Dr.Julio Mª. Sanguinetti, primer presidente electo después del golpe cívico-militar que disolvió las cámaras de representantes en junio de 1973. El proceso para la liberación de los presos políticos se desarrolló en el Parlamento, donde se aprobó la ley 15.737 de Pacificación Nacional, que amnistiaba a todos los presos políticos que quedaban en las cárceles de la dictadura.

La principal diferencia que enfrentaba al partido colorado en el gobierno con la oposición, tanto blanca como frenteamplista, era la situación de los presos con delito de sangre. Finalmente se llegó a un acuerdo y la ley fue aprobada en el senado por 24 votos en 27 senadores y el 8 de marzo en la Asamblea General por 86 votos de 91 representantes.

El día 14 de marzo, a las 20.00hs salían los últimos presos políticos. La amnistía general cerraba uno de los aspectos más duros y crueles del período dictatorial, la represión, la tortura, las vejaciones y los maltratos a que fueron sometidos miles de reclusos."

Versión: Mario Benedetti

Versión: Pablo Milanés

Letra:

Cuando era como vos me enseñaron los viejos
y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quien se le ocurría en un país
donde los presidentes andaban sin capangas.

Que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos.

Realmente no sabían un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan solo una palabra aguda
que muerte era tan solo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula.

Olvidaban poner el acento en el hombre.

La culpa no era exactamente de ellos
sino de otros más duros y siniestros
y estos sí
cómo nos ensartaron
en la limpia república verbal
cómo idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros
y cómo nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles.

Uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aquí
mirándote y echándote
de menos.

Por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos.

Vos ya sabés que tuve que elegir otros juegos
y que los jugué en serio.

Y jugué por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policías.

Y jugué por ejemplo a la escondida
y si te descubrían te mataban
y jugué a la mancha
y era de sangre.

Botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides.

Por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los riñones
todas estas llagas, hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durísimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre.

Pero también es bueno que conozcas
que tu viejo calló
o puteó como un loco
que es una linda forma de callar.

Que tu viejo olvidó todos los números
(por eso no podría ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos.

Y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en qué esquina
en qué bar
qué parada
qué casa.

Y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar.

Una cosa es morirse de dolor
y otra cosa es morirse de vergüenza.

Por eso ahora
me podés preguntar
y sobre todo
puedo yo responder.

Uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere.

Llora nomás botija
son macanas
que los hombres no lloran
aquí lloramos todos.

Gritamos, berreamos, moqueamos, chillamos, maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse.

Llorá
pero no olvides.

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