Música: Luis Gurevich
Letra: León Gieco


"El ángel de la bicicleta" cuenta la historia de Claudio Lepratti, alias "Pocho".
Pocho era un muchacho de 35 años que vivía en el barrio Ludueña, sirviendo a la gente como integrante de la comunidad salesiana. Pocho trabajaba en una escuelita de bajos recursos de Rosario, colaborando con un comedor infantil. Su característica era que se movilizaba en su bicicleta y que siempre estaba dispuesto a ayudar a quien lo necesitara.
En diciembre del 2001, en medio de la situación sociopolítica que vivía la Argentina, fue asesinado de un balazo en la garganta, mientras le pedía a la policía que no disparase contra el comedor donde él colaboraba.


Versión: León Gieco (Argentina)



Versión: León Gieco y D-Mente - Disco: Un León D-Mente (2009)


Versión: Mercedes Sosa y Gustavo Cordera (Argentina)


Versión: Attaque 77 (Argentina) - Disco: Cantando al León


Letra:



Cambiamos ojos por cielo 
Sus palabras tan dulces, tan claras 
Cambiamos por truenos 
Sacamos cuerpo, pusimos alas
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja 
Por las esquinas del barrio, por calles 
Por las paredes de baño y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo. 


Cambiamos fe por lágrimas 
Con qué libro se educó esta bestia
Con saña y sin alma 
Dejamos ir a un ángel 
Y nos queda esta mierda
Que nos mata sin importarle de donde venimos 
Que hacemos, qué pensamos 
Si somos obreros, curas o médicos 
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo. 


Cambiamos buenas por malas 
Y al ángel de la bicicleta lo hicimos de lata 
Felicidad por llanto
Ni la vida ni la muerte se rinden 
Con cunas y cruces 
Voy a cubrir tu lucha más que con flores 
Voy a cuidar tu bondad más que con plegarias 
Bajen las armas! Que aquí solo hay pibes comiendo. 


Cambiamos ojos por cielo
Sus palabras tan dulces, tan claras 
Cambiamos por truenos 
Sacamos cuerpo, pusimos alas 
Y ahora vemos una bicicleta alada, que viaja
Por las esquinas del barrio, por calles
Por las paredes de baño, y cárceles
Bajen las armas!! Que aquí solo hay pibes comiendo