Este blog, por su sistema, tiene la ventaja de que siempre está creciendo en su contenido. Bien por las nuevas entradas que van apareciendo, como también por nuevas versiones, que aparecen de temas que ya están en el blog y las voy agregando. Ese crecimiento, más imperceptible es constante. Es una lástima que esas nuevas incorporaciones no tienen la visibilidad de un post nuevo. Si alguien no va expresamente a esa canción, nadie se entera de alguna nueva versión que se agrega.
Por esa razón me he planteado, en el caso que descubro una nueva versión y la agrego, republicar ese post como nuevo, para que salga a la superficie y los que reciben la notificación de las nuevas entradas tengan la posibilidad de escuchar esa nueva versión. Fue así con el post anterior a éste de El violín de Becho.
No lo voy a hacer con todos, pero algunos se lo merecen.
Así que hoy refloto este tema de Leo Masliah, para agregar la versión que realizó Sara Sabah en su último disco (Cerca) que editó el año pasado.
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Leo Maslíah además de ser terrible músico, tiene las letras más increíbles. Esta es una buena muestra de ellas. Debe estar complicado para aprenderla, sin embargo aquí hay varios que la interpretan.
Que las disfruten!

Versión: Leo Maslíah


Versión: Nahuel Briones y Mariana Bugallo (Argentina)



Versión: Pablo Carbonell (España)

Versión: Bersuit Vergarabat (Argentina)

Versión: Sara Sabah - Cerca (2015)

Letra:

No sé por qué te fuiste ni por qué después
al poco tiempo te dio por volver
no sé por qué no sé por qué
tomaste aquella triste decisión
de abandonarme y cuál fue la razón
de tu regreso y qué pasó

que al otro día te volviste a ir
no me diste ni tiempo de decirte
preguntarte si esa vez
regresarías como la anterior
ni si te ibas en busca de amor
y si fue así supongo que

no lo encontraste y fue por eso que
volviste pero cuando te apreté y
te pregunté qué plan tenés
me contestaste muy así nomás
con evasivas y casi te vas
pero esa vez no te dejé

porque de un brazo fuerte te agarré
pero fue inútil cuando me acosté
sentí la puerta y eras vos
que te pelabas sin decir adiós
capaz que fue mejor para los dos
pero muy malo para mí

por eso me alegré cuando te vi
que regresabas pero no entendí
por qué enseguida me decís
que tu intención sigue siendo partir
y sin demora pasás a cumplir
tu anuncio y me dejás ahí

sin esperanza con respecto a ti
pero con la sorpresa de que así
como te vi partir también
te vi volver y te escuché muy bien
decir que nunca me ibas a dejar
para después saber faltar

a tu palabra porque sin piedá
te fuiste a algún rincón de la ciudá
que al parecer no te gustó
porque si no no entiendo qué te dio
por dar la vuelta y pedirme perdón
pero enseguida, maldición,

me abandonaste y desde aquella vez
te fuiste y regresaste más de diez
o veinte veces es que ya
perdí la cuenta y la velocidá
de tu continuo ir y venir se va
volviendo cada vez mayor

ni bien te fuiste por el ascensor
la puerta se abre y estás otra vez
ahí no sé si es que volvés
ya es imposible adivinar qué hacés
si te estás yendo o a la misma vez
estás viniendo ya no estás

acá ni allá como venís te vas
tu cara ya no se distingue más
apenas en el corredor
se ve una larga franja del color
de tu vestido sos como un ciclón
un huracán sin dirección

un haz de luz cada vez más veloz
ya nadie puede verte ya no sos
más que una tenue sensación
un sutil, fugaz coloración
en las baldosas de ese corredor
y la portera ya subió

trayendo el balde con el secador
le digo doña deje por favor
y me contesta no señor
el corredor lo tengo que limpiar
y yo le explico que te va a borrar
si pasa el trapo por ahí

pero ella cree que me enloquecí
no sabe nada de lo que yo vi
y un golpe de agua con jabón
te lleva entera junto a la ilusión
de averiguar un día en qué vagón
viaja el secreto de tu corazón.