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jueves, junio 16, 2016

De no olvidar

Letra: Lucio Muniz (Uruguay)
Música: Alfredo Zitarrosa (Uruguay)

Aprovechando que Goear en este momento está en funcionamiento, subo esta excelente canción con interesantes versiones.
Que las disfruten!

Versión: Alfredo Zitarrosa

Versión: Carlos Maria Fossati (Uruguay)

Versión: La Vela Puerca (Uruguay)

Versión: Alejandro Balbis (Uruguay)



Versión: Milongas Extremas (Uruguay)



Letra:

Y tu recuerdo 
Permanecido 
Me está diciendo, me está diciendo 
Que no hay olvido.

Breve es mi canto 
Que no te olvida 
Piel y latido, piel y latido 
Sombra encendida.

Llevo en el alma, 
como puñales, 
filos metidos, filos metidos 
en manantiales.

Ya no te espero 
Nada me explico 
Madero muerto, madero muerto 
te crucifico.

A qué has venido 
vuelve al pasado 
déjame solo, déjame solo 
quién te ha llamado.

Llevo en el alma 
como puñales 
filos metidos, filos metidos 
en manantiales.

domingo, mayo 22, 2016

Canto de nadie

Letra y música: Alfredo Zitarrosa (Uruguay)

Versión: Alfredo Zitarrosa

Versión: Suma Paz (Argentina)

Versión: Hernán Lucero (Argentina)

Letra:

Milonga, estabas temblando
En mi corazón;
Acurrucadita como un niño
Acostumbrado al dolor.

Carne de otras milongas, vos sos,
Canto de nadie
Y en el mismo aire
Te crecen dos alas de consolación.

Llena de hondos silencios
Memoria cruel del amor,
Sos mi flor de cartón,
Rosa entregada con cada canción.

Milonga, aquí en la guitarra,
Estrujándola,
Hay una mano blanca
Que viola y arranca tu rosa y se va.
Fue tan fácil robarte esa flor
Que ni la mira;
La huele y la tira,
Sus ansias suspiran por otra mejor.

Muñequita de alambre,
Tu emocionada canción
Nos es más que una ilusión,
Sangre sin hambre, dolor sin dolor.
Gajito de enredadera,
Milonga fiel,
Ya no hay quien te quiera,

No es de primavera tu flor de papel.

jueves, marzo 10, 2016

El Loco Antonio

Hoy 10 de Marzo de 2016 cumpliría 80 años el gran Alfredo Zitarrosa.
Esta canción que ya estaba en el blog, hoy la traemos de nuevo agregándole la versión del grupo argentino 34 Puñaladas.
Que disfruten!

Versión: Alfredo Zitarrosa (Uruguay)

Versión: Jaime Roos (Uruguay) - Disco: Contraseña (2000)

Versión: Versión instrumental del Cuarteto Ciudad Vieja (arreglos: Luis Carlos Morales, quien fuera guitarrista de Zitarrosa)



Versión: Gustavo Ripa (Uruguay) (versión en conjunto con el tema Los Boliches, también de Alfredo Zitarrosa)

Versión: Soledad Bravo (España)

Versión: 34 Puñaladas (Argentina)

Letra:

Milonga que estás pensando
qué es lo que vas a contar,
no me salgas con tristezas,
yo en eso no pienso más.

Decís que yo la quería,
mire que charlás de más,
hablá del Santa Lucía
veintiún años más atrás.

Puente de fierro sobre el pajonal,
agua sin rumbo, como en el mar,
la luna lo abandonaba
y se anegaba en el barrial.

El loco Antonio lo amaba más,
remos de palo y chalana,
las bajantes lo encontraban
pensando y dele fumar.

Cruzando el puente, milonga,
acordate hay un lugar
donde las garzas rezongan
al lado de un manantial.

Pensá que en aquellos días
que vos querés recordar
ya estaba el Santa Lucía
con su puente y su canal.

Puente de fierro sobre el pajonal,
crecientes, como en el mar,
la luna lo abandonaba
y se anegaba en el barrial.

El loco Antonio lo amaba más,
remos de palo y chalana,
las bajantes lo encontraban
pensando y dele fumar.

El loco Antonio lo amaba más,
remos de palo y chalana,
las bajantes lo encontraban
mirando pa' la canal.

martes, marzo 08, 2016

Pepe Corvina

Letra: Enrique Estrázulas (Uruguay)
Música: Héctor Numa Moraes (Uruguay)

Hoy 8 de marzo de 2016 falleció el escritor, poeta, ensayista, dramaturgo, periodista y diplomático uruguayo, Enrique Estrázulas.
Desde aquí un homenaje a tan importante figura de la cultura uruguaya.

Versión: Héctor Numa Moraes


Versión: Alfredo  Zitarrosa (Uruguay)

Letra versión Héctor Numa Moraes:

Largo sol de la escollera
se quedó quieto aquel día,
cuando murió Pepe Matta,
alias el Pepe Corvina.

Redes y cuerdas y cielo
por la cara le corrían,
redes prensando los años
y secándole la vida.

Pepe camino del mar,
mar adentro se venía,
con el pantalón de trapo
y la camisa raída.

A veces quieto en el muelle,
su farolito prendido,
Pepe pescaba, pescaba,
mientras Pepe se moría.

Pepe a la sombra del sur,
cantaba Pepe Corvina,
cantaba con su garganta,
garganta ronca de vino.

El aparejo cantor,
las chalanas pensativas,
el mar solo, solo,
el mar sin Pepe Corvina.


Letra versión de Alfredo Zitarrosa:

Largo sol de la escollera
enfermo se oscurecía,
cuando murió Pepe Matta,
alias el Pepe Corvina.

Navegaba pescador,
el timón a la deriva,
la nave nunca volvió,
la nave no volvería.

Pepe camino del mar,
mar adentro se venía,
con el pantalón de trapo
y la camisa raída.

En las aguas de coral
sueña la fragata hundida,
la locura lo siguió,
la locura lo seguía.

Una sombra lo buscó
bajo la luna amarilla,
y se perdió más allá,
de la noche sumergida.

Adiós Pepe pescador,
ballenero fugitivo,
tatuado en la soledad,
anclado en el Paraíso.

El aparejo cantor,
las chalanas pensativas,
el mar solo, solo,
el mar sin Pepe Corvina.

(1971-1974)


domingo, marzo 06, 2016

Es tan poco

Letra: Mario Benedetti (Uruguay)

Versión: Mario Benedetti


Version: Larbanois Carrero (Uruguay) - Disco: Tanta vida en cuatro versos (1983)


Version: Alfredo Zitarrosa (Uruguay)



Versión: Soledad Bravo (Venezuela)

Letra:

Lo que conoces es tan poco
lo que conoces de mí
lo que conoces son mis nubes
son mis silencios son mis gestos
lo que conoces
es la tristeza de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza
pero no sabes nada
a lo sumo piensas a veces
que es tan poco lo que conozco de ti
lo que conozco o sea tus nubes
o tus silencios o tus gestos
lo que conozco es la tristeza
de tu casa vista de afuera
son los postigos de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas, pero no llamo.

domingo, enero 17, 2016

El violín de Becho

Esta canción ya estaba en el blog, pero por conmemorarse hoy un nuevo aniversario de la muerte de Alfredo, agregué unas nuevas versiones y lo republiqué.
Carlos Julio Eizmendi Lovisetto, conocido como Becho Eizmendi, fue un violinista uruguayo.
Alfredo Zitarrosa, conmovido por la manera de tocar el violín de Becho, compuso esta milonga.
Que lo disfruten!

Versión: Alfredo Zitarrosa (Uruguay)

Versión: Julio Cobelli (Uruguay)

Versión: Eduardo Larbanois y Mario Carrero (Uruguay)

Versión: Mercedes Sosa (Argentina)

Versión: Daniel Melingo (Argentina) - Disco: Ufa! (2000)


Versión: Ensamble de Jazz Gitano (Uruguay)


Versión: Soledad Bravo (Venezuela)

Versión: Além (Uruguay) - Disco: Despegar



Versión: Los Mostachos

Letra:

Becho toca el violín en la orquesta,
cara de chiquilín sin maestra,
y la orquesta no sirve, no tiene
más que un solo violín que le duele.

Porque a Becho le duelen violines,
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.

Becho tiene un violín que no ama,
pero siente que el violín lo llama,
por la noche como arrepentido,*
vuelve a amar ese triste sonido.

Mariposa marrón de madera,
niño violín que se desespera,
cuando Becho no toca y se calma,
queda el violín sonando en su alma.

Porque a Becho le duelen violines,**
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.

Vida y muerte, violín, padre y madre;
canta el violín y Becho es el aire,
ya no puede tocar en la orquesta,
porque amar y cantar eso cuesta.

miércoles, octubre 14, 2015

Los hermanos

Letra y música: Atahualpa Yupanqui (Argentina)

Versión: Atahualpa Yupanqui


Versión: Alfredo Zitarrosa (Uruguay)


Versión: Mercedes Sosa (Argentina)


Versión: Elis Regina (Brasil)


Versión: Pedro Aznar (Argentina)


Versión: Silvia Iriondo (Argentina) con Jaime Roos (Uruguay) - Disco: Coplas para la luna (1998)


Letra:

Yo tengo tantos hermanos,
que no los puedo contar,
en el valle, la montaña,
en la pampa y en el mar.

Cada cual con sus trabajos,
con sus sueños cada cual,
con la esperanza delante,
con los recuerdos, detrás.

Yo tengo tantos hermanos,
que no los puedo contar.

Gente de mano caliente
por eso de la amistad,
con un rezo pa’ rezarlo,
con un llanto pa’ llorar.*

Con un horizonte abierto,
que siempre está más allá,
y esa fuerza pa’ buscarlo
con tesón y voluntad.

Cuando parece más cerca
es cuando se aleja más.
Yo tengo tantos hermanos,
que no los puedo contar.

Y así seguimos andando
curtidos de soledad,
nos perdemos por el mundo,
nos volvemos a encontrar.

Y así nos reconocemos
por el lejano mirar,
por las coplas que mordemos,
semillas de inmensidad.

Y así seguimos andando
curtidos de soledad,
y en nosotros nuestros muertos
pa’ que naide quede atrás.**

Yo tengo tantos hermanos,
que no los puedo contar,
y una novia muy hermosa***
que se llama libertad.


* Alfredo Zitarrosa y Mercedes Sosa dicen “con un lloro pa’ llorarlo, / con un rezo pa’ rezar”.
** Alfredo Zitarrosa recita esta estrofa, y dice “nadie” en lugar de “naide”. Mercedes Sosa también dice “nadie”.
*** Mercedes Sosa dice “y una hermana muy hermosa”.

martes, septiembre 15, 2015

Yo sé quién soy

Autor: Eliseo Salvador Porta (Uruguay)
Música: Alfredo Zitarrosa (Uruguay)

Eliseo Salvador Porta (Tomás Gomensoro, Artigas, 13 de marzo de 1912 - Bella Unión, 11 de enero de 1972) fue un escritor, ensayista y médico uruguayo. En sus cuentos y novelas trató temas rurales e históricos uruguayos.

Versión: Alfredo Zitarrosa

Versión: Daniel Viglietti (Uruguay)

Letra:

Caña de azúcar, caña de azúcar,
¿por qué no endulzas el cañaveral?
Amargo mar.

Las hojas secas, las hojas secas,
las hojas secas del cañaveral
ardiendo están.

Machete hermano, las cañas negras,
las cañas negras tendrás que voltear.
Hay que cortar.

Todo tiznado*, negro y barcino
sudando a chorros como un animal.
Yo sé quién soy.

Me cae la sombra, desde el sombrero,
me cae la sombra como un antifaz.
Yo sé quién soy.

Ay, los riñones que se me parten,
que se me parten por menos de un real.
Hay que cortar.

Caña de azúcar, caña de azúcar,
¿Por qué no endulzas el cañaveral?
Amargo mar.

Machete hermano, mañana al alba
saldré temprano hacia el cañaveral.
Yo sé quién soy.

Y si no vuelvo, caña de azúcar,
machete en mano yo sé dónde ir.
Mirá que sí.

* Daniel Viglietti dice “picado”.
(1968)

martes, mayo 26, 2015

Poesía hecha canción

Hoy 26 de Mayo se celebra en Uruguay el día del libro.
Pensé en seleccionar canciones que no fueron creadas en un principio con música, sino que nacieron como poesía, versos en un papel, y luego diversos artistas las tomaron y musicalizaron.
Hay infinidad de canciones con estas características, aquí recojo algunas de ellas. Se aceptan sugerencias!
Aclaro que los músicos o grupos que interpretan estas versiones no necesariamente son los que musicalizaron los poemas.
Algunos poemas ya estaban en el blog y otros que aún no estaban y tienen más de una versión, seguramente las agregaré en breve.
Que disfruten!


Volverán las oscuras golondrinas (Gustavo Adolfo Becquer)
Intérprete: Paco Ibáñez




La niña de Guatemala (Jose Martí)
Intérpretes: Los Olimareños




Poema N° 15 (Pablo Neruda)
Intérprete: Víctor Jara




La canción y el poema (Idea Vilariño)
Intérprete: Alfredo Zitarrosa




A galopar (Rafael Alberti)
Intérprete: Paco Ibañez




Nanas de la cebolla (Miguel Hernández)
Intérprete: Joan Manuel Serrat




Romance del enamorado y la muerte (Autor anónimo del siglo XV)
Intérpretes: Maria Elena Walsh y Leda Valladares




La Tarara (Federico García Lorca)
Intérpretes: Jarcha




El poeta dice la verdad (Federico García Lorca)
Intérpretes: La Trampa



Agrego más material aportado por Ann-Marie que me tapó a recomendaciones! Uno a veces duda si alguien estará ahí del otro lado leyendo y escuchando lo que publico, y dos por tres recibo mails de amigos del blog que están ahí, atentos, escuchando, aportando y empujando! Gracias!!!

Canción con vos (Armando Tejada Gómez)
Intérprete: Alejandro Balbis




Canción para un niño en la calle  (Armando Tejada Gómez)
Intérprete: Diego El Cigala




Otra voz canta (Circe Maia)
Intérpretes: Pareceres




Cápsulas (José Asunción Silva)
Intérprete: Eduardo Darnauchans




Siguen sumándose los aportes y sugerencias. Gracias!!

La Saeta (Antonio Machado)
Intérprete: Joan Manuel Serrat




Milonga de Manuel Flores (Jorge Luis Borges)
Intérprete: Vitor Ramil




El sur también existe (Mario Benedetti)
Intérprete: Joan Manuel Serrat




Cuerpo de mujer (Pablo Neruda)
Intérprete: Victor Heredia




Oración a la justicia (Maria Elena Walsh)
Intérpretes: Cuarteto Zupay




Los comienzos (Mauricio Rosencof)
Estela Magnone





El Monte y el río (Pablo Neruda)
Jorge Drexler



Letras

Volverán las oscuras golondrinas

Volverán las oscuras golondrinas 
en tu balcón sus nidos a colgar, 
y otra vez con el ala a sus cristales, 
jugando llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban 
tu hermosura y mi dicha al contemplar; 
aquellas que aprendieron nuestros nombres, 
esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas 
de tu jardín las tapias a escalar, 
y otra vez a la tarde, aun mas hermosas, 
sus flores abrirán;

pero aquellas cuajadas de rocío, 
cuyas gotas mirábamos temblar 
y caer, como lágrimas del día... 
esas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos 
las palabras ardientes a sonar; 
tu corazón, de su profundo sueño 
tal vez despertará;

pero mudo y absorto y de rodillas 
como se adora a Dios ante su altar, 
como yo te he querido... desengáñate, 
¡así no te querrán! 

La niña de Guatemala

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

Poema No. 15

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, 
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto

La canción y el poema

Hoy que el tiempo ya pasó,
hoy que ya pasó la vida,
hoy que me río si pienso,
hoy que olvidé aquellos días,
no sé por qué me despierto
algunas noches vacías
oyendo una voz que canta
y que, tal vez, es la mía.

Quisiera morir -ahora- de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería,
quisiera morir, quisiera… de amor,
para que supieras…

Algunas noches de paz,
-si es que las hay todavía-
pasando como sin mí
por esas calles vacías,
entre la sombra acechante
y un triste olor de glicinas,
escucho una voz que canta
y que, tal vez, es la mía.

Quisiera morir -ahora- de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería;
quisiera morir, quisiera… de amor,
para que supieras…

A galopar

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna. ¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma. ¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha 
cerrada y pobre. 
Escarcha de tus días 
y de mis noches. 
Hambre y cebolla, 
hielo negro y escarcha 
grande y redonda. 

En la cuna del hambre 
mi niño estaba. 
Con sangre de cebolla 
se amamantaba. 
Pero tu sangre, 
escarchada de azúcar 
cebolla y hambre. 

Una mujer morena 
resuelta en luna 
se derrama hilo a hilo 
sobre la cuna. 
Ríete niño, 
que te traigo la luna 
cuando es preciso. 

(Alondra de mi casa 
ríete mucho, 
que es la risa en tus ojos 
la luz del mundo. 
Ríete tanto, 
que mi alma al oírte 
bata el espacio.) 

Tu risa me hace libre, 
me pone alas. 
Soledades me quita, 
cárcel me arranca. 
Boca que vuela, 
corazón que en tus ojos 
relampaguea. 

Es tu risa la espada 
más victoriosa, 
vencedor de las flores 
y las alondras. 
Rival del sol. 
Porvenir de mis huesos 
y de mi amor. 

Desperté de ser niño: 
nunca despiertes. 
Triste llevo la boca: 
ríete siempre. 
Siempre en la cuna 
defendiendo la risa 
pluma por pluma. 

(Ser de vuelo tan alto, 
tan extendido, 
que tu carne es el cielo 
recién nacido. 
Si yo pudiera 
remontarme al origen 
de tu carrera.) 

Al octavo mes ríes 
con cinco azahares. 
Con cinco diminutas 
ferocidades. 
Con cinco dientes 
como cinco jazmines 
adolescentes. 

Frontera de los besos 
serán mañana, 
cuando en la dentadura 
sientas un arma. 
Sientas un fuego 
correr dientes abajo 
buscando el centro. 

Vuela niño en la doble 
luna del pecho: 
él, triste de cebolla, 
tú, satisfecho. 
No te derrumbes. 
No sepas lo que pasa 
ni lo que ocurre.

Romance del enamorado y la muerte

Un sueño soñaba anoche,
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores
que en mis brazos los tenía.

Vi entrar señora tan blanca
muy más que la nieve fría.
-¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?

Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
- No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía

- ¡Ay Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
¡Un día no puede ser,
una hora tienes de vida!

Muy de prisa se calzaba,
más de prisa se vestía:
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.

- ¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta niña!
- ¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?

Mi padre no fue al palacio
mi madre no está dormida.
- Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida:

la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.
- Vete bajo la ventana
donde labraba y cosía,

te echaré cordón de seda
para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare
mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe;
la Muerte que allí venía:
- Vamos, el enamorado
que la hora ya está cumplida.

La Tarara

La Tarara, sí; 
la tarara, no; 
la Tarara, niña, 
que la he visto yo. 

Lleva la Tarara 
un vestido verde 
lleno de volantes 
y de cascabeles. 

La Tarara, sí; 
la tarara, no; 
la Tarara, niña, 
que la he visto yo. 

Luce mi Tarara 
su cola de seda 
sobre las retamas 
y la hierbabuena. 

Ay, Tarara loca. 
Mueve, la cintura 
para los muchachos 
de las aceitunas.

El poeta dice la verdad

Quiero llorar mi pena y te lo digo 
para que tu me quieras y me llores 
en una noche ser de ruiseñores 
con un puñal, con besos y contigo. 
Quiero matar al único testigo 
para el asesinato de mis flores 
y convertir mi llanto y mis sudores 
en eterno montón de duro trigo. 

Que no se acabe nunca la madeja 
del te quiero me quieres 
con decrépitos sol y luna vieja. 

Quiero llorar mi pena y te lo digo 
para que tu me quieras y me llores 
en una noche ser de ruiseñores 
con un puñal, con besos y contigo. 
Quiero matar al único testigo 
para el asesinato de mis flores 
y convertir mi llanto y mis sudores 
en eterno montón de duro trigo. 

Que no se acabe nunca la madeja 
del te quiero me quieres 
con decrépitos sol y luna vieja. 

Que lo que no me des y no pida 
sea para la muerte que no deja 
mi sombra por la carne estremecida.


Canción con vos

El amor es un sitio
donde tu piel reposa
a medio ser apenas
del niño y de la rosa

El amor va contigo
cuando tú vas conmigo
y decimos nosotros
en el mismo sentido

El amor es el cauce
de un rio compartido
cruza mucho paisaje
pero es el mismo rio

El amor nunca olvida
lo amado y padecido
y como nunca olvida
no conoce el olvido

El amor nunca olvida
lo amado y padecido
y como nunca olvida
no conoce el olvido

Por eso, compañera
cuando salgo al camino
y en el trébol del día
parpadea el rocío

Te pienso largamente
te nombro despacito
y es como si de pronto
me nombrara a mí mismo

Por eso, compañera
cuando salgo al camino
y en el trébol del día
parpadea el rocío

Te pienso largamente
te nombro despacito
y es como si de pronto
me nombrara a mí mismo


Canción para un niño en la calle

A esta hora exactamente,
Hay un niño en la calle...
¡Hay un niño en la calle!

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
Evitar que naufrague su corazón de barco,
Su increíble aventura de pan y chocolate
Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto,
Porque de nada vale si hay un niño en la calle.

No debe andar el mundo con el amor descalzo
Enarbolando un diario como un ala en la mano
Trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
Golpeándonos el pecho con un ala cansada.
No debe andar la vida, recién nacida, a precio,
La niñez arriesgada a una estrecha ganancia
Porque entonces las manos son inútiles fardos
Y el corazón, apenas, una mala palabra.

Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle,
Que hay millones de niños que viven en la calle
Y multitud de niños que crecen en la calle.
Yo los veo apretando su corazón pequeño,
Mirándonos a todas con fábula en los ojos.
Un relámpago trunco les cruza la mirada,
Porque nadie protege esa vida que crece
Y el amor se ha perdido, como un niño en la calle.


Otra voz canta

Por detrás de mi voz
- escucha, escucha -
Otra voz canta.

Viene de atrás, de lejos;
Viene de sepultadas
Bocas, y canta.

Dicen que no están muertos
- escúchalos, escucha -
Mientras se alza la voz
Que los recuerda y canta.

Escucha, escucha;
Otra voz canta.

Dicen que ahora viven
En tu mirada.
Sostenlos con tus ojos,
Con tus palabras;
Sostenlos con tu vida
Que no se pierdan,
Que no se caigan.

Escucha, escucha;
Otra voz canta.

No son sólo memoria,
Son vida abierta,
Continua y ancha;
Son camino que empieza.

Cantan conmigo,
Conmigo cantan.

Dicen que no están muertos;
Escúchalos, escucha,
Mientras se alza la voz
Que los recuerda y canta.

Cantan conmigo,
Conmigo cantan.


La Saeta

Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar.

Cantar del pueblo andaluz
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz.

Cantar de la tierra mía
que echa flores
al Jesús de la agonía
y es la fe de mis mayores.

¡Oh, no eres tú mi cantar
no puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero
sino al que anduvo en la mar!



Milonga de Manuel Flores

Manuel Flores va a morir,
eso es moneda corriente;
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.

Y sin embargo me duele
decirle adiós a la vida,
esa cosa tan de siempre,
tan dulce y tan conocida.

Miro en el alba mis manos,
miro en las manos las venas;
con estrañeza las miro
como si fueran ajenas.

Vendrán los cuatro balazos
y con los cuatro el olvido;
lo dijo el sabio Merlín:
morir es haber nacido.

¡Cuánta cosa en su camino
estos ojos habrán visto!
Quién sabe lo que verán
después que me juzgue Cristo.

Manuel Flores va a morir,
eso es moneda corriente:
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.


El sur también existe

Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas
sus sabios clandestinos
su canto de sirenas
sus cielos de neón
sus ventas navideñas
su culto de dios padre
y de las charreteras
con sus llaves del reino
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
el hambre disponible
recurre al fruto amargo
de lo que otros deciden
mientras el tiempo pasa
y pasan los desfiles
y se hacen otras cosas
que el norte no prohibe
con su esperanza dura
el sur también existe

con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con sus gesta invasora
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el Sur también existe

con su corno francés
y su academia sueca
su salsa americana
y sus llaves inglesas
con todos su misiles
y sus enciclopedias
su guerra de galaxias
y su saña opulenta
con todos sus laureles
el norte es el que ordena

pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desmueren
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el Sur también existe


Cuerpo de mujer

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos, 
te pareces al mundo en tu actitud de entrega. 
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava 
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra. 

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros 
y en mí la noche entraba su invasión poderosa. 
Para sobrevivirme te forjé como un arma, 
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda. 

Pero cae la hora de la venganza, y te amo. 
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme. 
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia! 
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste! 

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia. 
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso! 
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue, 
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.


Oración a la justicia

Señora de ojos vendados 
que estás en los tribunales 
sin ver a los abogados, 
baja de tus pedestales. 
Quítate la venda y mira 
cuánta mentira. 

Actualiza la balanza 
y arremete con la espada, 
que sin tus buenos oficios 
no somos nada. 

Lávanos de sangre y tinta, 
resucita al inocente 
y haz que los muertos entierren 
el expediente. 

Espanta a las aves negras, 
aniquila a los gusanos 
y que a tus plantas los hombres 
se den la mano. 

Ilumina al juez dormido, 
apacigua toda guerra 
y hazte reina para siempre 
de nuestra tierra. 

Señora de ojos vendados, 
con la espada y la balanza 
a los justos humillados 
no les robes la esperanza. 
Dales la razón y llora 

porque ya es hora.


El Monte y el Río

En mi patria hay un monte.
En mi patria hay un río.

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

La noche al monte sube.
El hambre baja al río.

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

¿Quiénes son los que sufren?
No sé, pero son míos.

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

No sé, pero me llaman
y me dicen "Sufrimos".

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

Y me dicen: "Tu pueblo,
tu pueblo desdichado,
entre el monte y el río,

con hambre y con dolores,
no quiere luchar solo,
te está esperando, amigo".

En mi patria hay un monte
En mi patria hay un rio

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

La noche al monte sube
el hambre baja al rio

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

¿Quiénes son los que sufren?
No sé, pero son míos.

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

No sé, pero me llaman
y me dicen "Sufrimos".

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

Y me dicen: "Tu pueblo,
tu pueblo desdichado,
entre el monte y el río,

con hambre y con dolores,
no quiere luchar solo,
te está esperando, amigo".

En mi patria hay un monte
En mi patria hay un rio

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

Ven conmigo, ven
conmigo ven, conmigo

En mi patria hay un monte
En mi patria hay un rio


Ven conmigo